No hay dos jugadoras iguales.
Una empezó porque jugaban sus amigas. Otra llegó casi por casualidad. Algunas llevan años entrenando. Otras están descubriendo ahora lo que significa formar parte de un equipo.
Sus caminos son diferentes, pero cuando empieza el entrenamiento todas comparten algo: las ganas de jugar.
Cada jugadora tiene su propio recorrido
En la cantera conviven diferentes edades, niveles, objetivos y ritmos de aprendizaje.
Y eso forma parte del deporte.
Una jugadora puede destacar muy pronto y necesitar nuevos retos. Otra puede necesitar más tiempo para ganar confianza. Algunas disfrutarán especialmente compitiendo. Para otras, el baloncesto será ante todo el lugar en el que encuentran a sus amigas.
Nuestro trabajo consiste en acompañar esos recorridos.
No queremos que todas las jugadoras sean iguales. Queremos ayudar a cada una a descubrir hasta dónde puede llegar.
El equipo multiplica
El baloncesto tiene algo especial: obliga a mirar alrededor.
Puedes mejorar tu tiro, tu bote o tu condición física, pero tarde o temprano necesitas a las demás.
Una compañera que pasa el balón. Otra que ayuda en defensa. Alguien que anima desde el banquillo. Una jugadora que se levanta después de cometer un error.
Ahí empieza realmente un equipo.
Mucho más que cinco
Cinco jugadoras saltan a la pista, pero detrás hay muchas más.
Compañeras, entrenadores, familias y todas las personas que hacen posible que cada semana podamos volver a entrenar y competir.
Pucela Basket quiere ser precisamente ese lugar.
Un espacio donde diferentes jugadoras, con diferentes historias y diferentes objetivos, puedan compartir una misma ilusión.
Seguir jugando. Seguir aprendiendo. Seguir creciendo juntas.