Un entrenamiento dura poco más de una hora.
Sin embargo, muchas de las cosas que ocurren durante ese tiempo acompañan a una jugadora mucho después de abandonar la pista.
Aprender a formar parte de un equipo, aceptar un error, esforzarse cuando algo no sale, respetar una decisión o ayudar a una compañera son aprendizajes que difícilmente aparecen en una estadística.
Entrenamos para jugar
Somos un club de baloncesto.
Queremos enseñar a jugar mejor. Queremos entrenamientos de calidad, entrenadores preparados y equipos capaces de competir.
Queremos que nuestras jugadoras aprendan técnica, táctica y todos aquellos detalles que les permitan disfrutar cada vez más del juego.
Pero nuestra responsabilidad no termina ahí.
Entrenamos también para crecer
La cantera es un lugar privilegiado para aprender cosas que van mucho más allá del deporte.
Compromiso.
Responsabilidad.
Compañerismo.
Respeto.
Esfuerzo.
Autonomía.
Ninguno de esos valores aparece automáticamente por practicar baloncesto. Hay que trabajarlos cada día y convertirlos en parte de la cultura del club.
Una responsabilidad compartida
Para conseguirlo necesitamos entrenadores, jugadoras y familias caminando en la misma dirección.
Queremos pabellones donde se anime sin faltar al respeto.
Entrenamientos donde equivocarse forme parte del aprendizaje.
Equipos donde competir no signifique dejar de disfrutar.
Y un club en el que cada jugadora pueda sentirse parte de algo.
Porque la pista es donde empieza todo.
Pero lo verdaderamente importante es todo lo que somos capaces de construir alrededor de ella.